
La Unión Española Fotovoltáica (UNEF) postula al sector al que representa como palanca para la recuperación económica del país, reactivación que debe inscribirse, según la Unión Española Fotovoltaica, en un “proceso de transición ecológica”. El sector solar fotovoltaico -explican desde la asociación empresarial- tiene una “fuerte base industrial” en España, donde hay empresas con tecnología propia “que se sitúan entre las primeras del mundo en los elementos con mayor valor añadido de la cadena de valor de un proyecto fotovoltaico”.
Según la asociación, la industria española produce elementos (de esa cadena de valor) que suman más del 65% del coste medio de un proyecto solar fotovoltaico. Así, en España hay fabricantes top de electrónica de potencia, empresas líderes a nivel mundial en la fabricación de componentes fotovoltaicos, como los inversores, “y en el segmento de los seguidores solares, de las diez mayores compañías del mundo cuatro son españolas”.
Además, UNEF recuerda que el sector solar fotovoltaico nacional cuenta con compañías top a escala global en el diseño, en la promoción y en la entrega de proyectos llave en mano (empresas que se encargan de la ingeniería, los suministros, la ejecución de la obra y la entrega al cliente final).
Así, el sector fotovoltaico -apuntan desde UNEF- tiene un considerable impacto en la economía nacional, con una contribución al PIB de más de 5.000 millones de euros en 2018. Más aún: el año pasado, 2019, España fue el mercado líder en el sector fotovoltaico a nivel europeo y el sexto a nivel mundial (solo por detrás de naciones gigantescas, como Brasil, México, Estados Unidos o China). España sumó en 2019 a su parque solar fotovoltaico nacional 4.200 megavatios de nueva capacidad (en grandes parques solares) y 459 megas en instalaciones para autoconsumo.
Arancha Martínez, presidenta de UNEF: “la energía fotovoltaica debe tener un rol protagonista en la recuperación, no solo por los beneficios que aporta al sector eléctrico, al ser renovable, competitiva y fácil de implementar, sino por su aportación al conjunto de la economía y la sociedad”
La solar, un minuto antes del Covid-19
Respecto a la huella de empleo, en el momento del comienzo de la emergencia por Covid-19, el sector fotovoltaico -concreta UNEF- daba empleo a alrededor de 60.000 personas, entre empleo directo, indirecto e inducido. Pero la asociación destaca otro detalle: “tanto el segmento de las plantas fotovoltaicas en suelo, como el segmento del autoconsumo, suponen además la creación de riqueza y empleo capilar en las zonas de la España vaciada, contribuyendo a la reactivación de las economías locales”. Además, UNEF añade a esas virtudes una clave de comprensión adicional del verdadero valor de la energía solar fotovoltaica: “gracias a su alto grado de competitividad en el precio de la energía generada, la fotovoltaica puede dotar a la industria española de una ventaja competitiva en el precio de la electricidad con respecto a sus competidores de los países de nuestro entorno”.


